La verdad sobre el caso Harry Quebert de Jöel Dicker

Estoy triste. He acabado un libro que he intentado alargar lo más posible. Es una sensación curiosa, la trama te engancha tanto que no quieres parar de leer, pero sientes que debes hacerlo porque si no, te lo vas a ventilar en unas horas. Y ojo, que la novela de la que os hablo hoy tiene casi 700 páginas, pero cuando engancha, engancha y las hojas vuelan.

Portada

La verdad sobre el caso Harry Quebert es un libro que cayó en mis manos por recomendación de mi prima que al igual que me pasa a mí, siempre anda buscando novedades literarias que devorar en su kindle. Me comentó a finales del año pasado que había leído muy buenas críticas sobre la novela y que tenía ganas de leerla. Me informé sobre el argumento, y me quedé con ganas de más. Empecé a leerla el día 20 de marzo, y la terminé el 1 de abril. Vamos, unos 10 días. Y si tenemos en cuenta que sólo leía de ida y vuelta del trabajo (una hora por trayecto aproximadamente)… Un enganche total.

El autor es Joël Dicker, un suizo profesor de francés que no llega a la treintena. La novela se publicó en francés en 2012 y desde entonces se ha traducido 33 idiomas y ha ganado varios premios.

Pero,  ¿de qué va? Pues os pongo lo que cuenta la contraportada:

Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en este thriller incomparable cuya experiencia de lectura escapa a cualquier tentativa de descripción. Intentémoslo: una gran novela policiaca y romántica a tres tiempos −1975, 1998 y 2008− acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor −Harry Quebert, autor de una aclamada novela−, y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado, acusado de asesinato, al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras intenta demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.

Es curioso pero no podía dejar de pensar en el círculo vicioso que era la novela, pues en sí es metaliteratura. Es decir, un escritor joven rondando la treintena con una publicación a sus espaldas, que escribe un segundo libro, en el que a la vez nos cuenta los pasos para crear una novela y el bloqueo del escritor. Y todo ello por medio de otro autor que pasó por lo mismo… Es como mirarse en un espejo reflejado en otro espejo, que ves una y otra vez la misma escena repetida un número infinito de veces. Marcus Goldman, con un best seller a sus espaldas tiene que escribir un segundo libro, pero se encuentra totalmente bloqueado y va a visitar a Aurora a su profesor de universidad y mentor, Harry Quebert, que a su vez pasó por lo mismo en su juventud y que acabó en aquel pueblo huyendo de Nueva York. Y todo ello nos lo cuenta Dicker por medio de este libro, que es el segundo que publica. Estamos leyendo en La verdad sobre el caso Harry Quebert cómo escribir La verdad sobre el caso Harry Quebert y contar la verdadera historia.

La trama comienza en 2008 cuando Marcus baja del pedestal después del éxito de su primera publicación. Se volvió un niño rico, que se dio todos los caprichos del mundo en Nueva York, montando fiestas, sintiéndose adulado, pro se le echa encima la fecha límite de entrega de su segundo libro y sin embargo no ha sido capaz de volver a escribir una sola frase. Está ante el síndrome de la página en blanco. Intenta romper esa racha volviendo a la casa paterna donde escribió su primera novela, pero sigue igual, no le viene la inspiración. Y menos con su madre (ojo con la madre que es de traca. Sus diálogos son hilarantes.) pululando continuamente por su habitación.

Así pues, recurre a su héroe, a su profesor de universidad y amigo, Harry Quebert, famoso por su novela Los orígenes del mal. Por tanto, se muda a Aurora, un pueblo de la América profunda esa de las pelis malas de Antena 3 en las que sólo hay una gasolinera, un restaurante con sus camareras que te ponen café en cuanto te sientas, y muy tradicional. Marcus no consigue su inspiración a pesar de los consejos de Harry y volverá a Nueva York, pero, de repente ocurre un suceso que lo cambia todo: aparece el cuerpo de Nola Kellergan, una adolescente de 15 años que desapareció el 30 de agosto de 1975. Y como es descubierto en el jardín de la casa de Quebert y junto al cadáver hallan el manuscrito de su novela, este será detenido como principal sospechoso.

Y aquí comienza la novela. No sé las páginas que hay entre el inicio y el punto clave en el que nos metemos de lleno en el caso Harry Quebert, pero sí recuerdo que al principio la historia va lenta. Recuerdo que llevaba un par de días y no pasaba del 8% de la lectura y pensaba “¿es que esto no avanza?”. Porque tenemos mucho de la vida de Marcus, de sus años de instituto, universidad, anécdotas sueltas entremezcladas… A medida que avanza la historia entiendes que todos esos relatos son importantes, quizá no para el caso Harry, pero sí para conocer a Marcus y la relación con su mentor.

El joven escritor volverá a Aurora ante la detención de Quebert para intentar ayudar a su único amigo e inculparle, puesto que él cree a pies juntillas en su inocencia. Pero todo se le desbarata cuando Harry le confiese que allá por el 75 tuvo una relación con Nola, la joven hallada muerta. Marcus no ceja en su empeño y comienza a tomar notas sobre todo lo que va averiguando para recomponer no sólo los acontecimientos de aquellos días, sino también la imagen que se había creado de su profesor. Se verá tan envuelto el caso que su editor le propone, o medio obliga, a publicar un libro sobre ello y matar dos pájaros de un tiro (ya que tenía que presentar un libro por contrato y la historia crea morbo ante la sociedad).

Y no os contaré más de la trama, sólo que se van intercalando los hechos que investiga Marcus durante el 2008 con los hechos narrados por los vecinos del pueblo durante el 75 para unir piezas, además de las batallitas que os comentaba de los dos escritores en el 98 cuando se conocieron en la universidad.

Todo parece muy típico: el escritor que no puede escribir y huye a un pueblo perdido, un asesinato a lo Twin Peaks (¿quién mató a Laura Palmer?), el sheriff del condado, el policía del pueblo, una cafetería de carretera, el teniente de homicidios sarcástico que viene a abrir la investigación, un millonetis, un hombre con una trágica adolescencia truncada… (de peli de Antena3, ya os lo digo) y sin embargo nada es lo que parece. El libro es un continuo ir y venir de acontecimientos, de giros, de personajes que no son tan buenos o malos como creíamos. Es todo mezcla de verdad y mentira, de realidad y ficción, de desengranar el libro sobre la relación de Harry y Nola, de oír lo que el propio Quebert tiene que contar, de lo que recuerdan los habitantes de Aurora, de lo que hablan y de lo que callan… Todo muy a lo novela negra. El lector no sabe más que el que investiga.

Todos estos giros, verdades y mentiras a medias, secretos, cotilleos es lo que hace que la historia enganche y no quieras parar de leer hasta descubrir esa VERDAD del caso Harry Quebert, pero a la vez no quieres porque sabes que todo habrá terminado. Y lo define muy bien Harry en el consejo que le da a Marcus y que leemos en el epílogo: “un buen libro es un libro que uno se arrepiente de terminar”

Epílogo

Poco más puedo decir de este gran libro, de hecho, puede que haya hablado más de la cuenta. Me ha enganchado, me ha gustado, ha mantenido el suspense, la intriga.

Como punto negativo quizás señalaría que a veces es algo lento por aquello de que vuelve sobre un mismo acontecimiento según quién le cuente qué ocurrió o tengamos esas anécdotas escolares. De hecho, creo que el final es algo abrupto, se podría haber dosificado poco a poco. Claro, que entonces no tendría ese impacto.

Y por otro lado la relación de Nola y Harry. Es una relación amorosa un tanto rara, aparte de la diferencia de edad, que da algo de repelús (15 vs 30 y tantos), los diálogos, los recuerdos de Harry sobre ella, no me transmitieron mucha empatía… me parece cogida con pinzas. Eso de que ella le llame de usted… Aunque también puede ser que al tratarse de 1975 el autor haya querido transmitir otro tipo de época.

Quitando ese par de detalles, sin duda recomendable 98%. Tiene buen ritmo y una prosa ágil (aunque me chirriaban algunas palabras en inglés sin traducir, o de una forma no habitual. No sé si por ser fiel al original en francés, o por falta de habilidad del traductor).

¿Os animáis?

One Response to La verdad sobre el caso Harry Quebert de Jöel Dicker

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