Ir al médico es como una bolsa de patatas… empiezas y no puedes parar. DENTISTA

Buenos días Bordes,

Hoy me he levantado reflexiva, así que he decidido compartir con vosotros mis pensamientos rubios… Hoy toca de médicos. No habéis pensado nunca eso de: Como vayas al médico, te engancha y ya no te suelta… pues sí, es como un chicle de los que pisas en la calle y te cuesta sangre, sudor y lágrimas despegártelo… así son los médicos! No me extraña que mucha gente sea reacia a ir… pero chatos, no hay más remedio. Bien, os voy a relatar mis experiencias con los distintos especialistas porque con mis 32 noviembres ya llevo recorrido lo mío…

DENTISTA: Temido en el mundo mundial por sus alicates y esos aparatitos que hacen tanto ruido. Un día, te viene el flus y dices: Voy a hacerme una limpieza de boca.  El día que te citan vas tan tranquila y en la sala de espera te sientes la p…. ama porque sabes que a ti no te van a hacer daño… “Media horita” y para casa con la boca como una patena… sí, así empecé yo… y tras decirte que muerdes mal y te tienen que poner aparato, que no te han salido los colmillos “buenos” y tienes los de leche en el paladar con 25 años (supernormal), que las muelas del juicio también hay que sacarlas también porque no hay sitio, pero que los colmillos corren más urgencia. Bueno pues tras asimilar tanta información, te vas a casa sin hacerte la limpieza y con la cabeza como un bombo.

Vuelves otro día y te encuentras con una dentista cuya sonrisa aparece en un anuncio de colgate para hacer la demonstración de antes y el después, el problema es que ella estaba en en antes… mal, por ahí vamos mal… y   te dice que te puede sacar los colmillos de leche y te dejan a lo “Cuñaaaaaaaaaa”, te ponen un aparato para redirijir los colmillos del paladar y a esperar pacientemente a que salgan (ni de coña!). Tú le dices que ya puestos que te operen y ella te intenta convencer de que no…. entonces te planteas dos cosas: 1 Esta tipa no quiere sacarme los colmillos, pero sí las entretelas y 2 a esta tía le da miedo operarme… Conclusión: Para pasar un mal rato y encima pagarlo me voy a la Seguridad Social que por aquella época era pública. Tras discutir con la doctora “dientes” les pedí que se limitaran a hacerme una limpieza que ya me buscaba yo la vida con mis colmillos y mis muelas.

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Me cité en la Seguridad Social, pasaron lustros y allí que fui… me atendió ese médico mayor, con décadas de experiencia que te trata como una nieta y te da toda la tranquilidad del mundo. Me dijo: Estos colmillos de leche, son la leche! Te mueres con ellos. Así que se anduvo con pocos rodeos y me mandó a Maxilofacial para que me operaran. Yo tan contenta! Pensé: Mira, una cosa que me voy a quitar ya! Pasarón los lustros…. y me llega una carta: Facultad de Odontología de la Universidad Complutense… iba todo demasiado bien…  Menos mal que tenía un vecino que ya había pasado por allí y me dijo que a él lo habían tratado muy bien y que estaba muy contento… por lo menos me dio una prueba de vida.

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Llegó el día D con su hora H y allá que me fui, con mi madre y mi hermana. Te sientan en una sala de dentista como otra cualquiera y empieza a venir gente… en total como 10 personas de la misma edad y empiezas a tener conversación de buen rollo porque son de tu edad o más jóvenes, te acojonas porque ya sólo falta que vengan con babys de guardería y cuando entablas confianza les preguntas: ¿Vosotros me váis a operar? y te dicen ellos: No, no! Nosotros estamos de “mirones”, te operan odontólogos ya titulados que están haciendo un máster y les supervisan varios catedráticos… por un lado respiras, pero por otro…si necesitan que les supervisen… Dios, me pongo en tus manos!

Comienza la operación, llegan los dos dentistas… Mira, por lo menos me sacan dos años y uno de ellos es mono y todo… mientras me ponen la anestesia y me siento cada vez más Yola Berrocal, comienza el cachondeo… me abren el paladar y tengo 10 personas mirando como me cuelga cual chorizo… resulta que la operación no iba a ser tan fácil, los colmillos están aferrados a mi ser y me dicen: Pues hoy creo que sólo te vamos a sacar uno porque nos podemos tirar aquí la vida y estás perdiendo mucha sangre… yo sin poder hablar (como cuando me junto con las Rancias), piendo ¿Qué coño me estáis haciendo? Total que me hicieron pasar por el mismo “Sinario” otra vez más. Mis denti-colegas se llamaban Tomás y Enrique, me sacaron dos colmillos del paladar y dos muelas del juicio. Tomás me dijo que se iba a hacer un collar con todo lo que me habían sacado. Que a todo esto, con mis colmillos también se podrían haber hecho un casco de vikingo…

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Bordes, me quedan aún dos muelas del juicio, pero no ha coj…..s a sacármelas, he ido un par de veces y me han dicho que tocan un nervio, que se puede paralizar media cara… así que dejo el tiempo pasar, me limito a hacerme mis limpiezas y que me dejen vivir….

Hasta aquí mi experiencia dental. Próximo capítulo Ginecólogo.

Hasta el próximo post!!

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